
En una tarde nublada y con amenazas de lluvia en A Gándara 2, Ferrol, el Cebarca cerró una temporada excepcional, aunque no exenta de obstáculos, en la XXII Copa Delegación. A pesar de caer 3-1 en la final frente al Perlío, la merecida presencia del equipo en esta final fue sin duda, una proeza en sí misma, resultado de un indudable esfuerzo y un espíritu competitivo sin igual.
El partido comenzó con un gol temprano del Perlío en el minuto 12, cortesía de Iván San Emeterio. Sin embargo, nuestros valientes jugadores, fieles al coraje que los ha definido durante toda la temporada, no se rindieron y consiguieron igualar gracias a una precisa jugada de Andrés Muiños y Pita, que con una vaselina perfectamente medida restableció el empate y la esperanza para los cientos de aficionados y familiares que habían hecho el viaje desde Cerdido, Cedeira y otros puntos de Ferrolterra y Ortegal.
En el segundo tiempo, a pesar de un penalti polémico convertido por San Emeterio y un tercer gol del Perlío en los instantes finales que terminó por definir el partido, el Cebarca no bajó los brazos. Continuó luchando hasta el último minuto, dando muestras de una calidad y un carácter a la altura de los grandes equipos.
Esta final de la Copa Delegación representa el broche de oro a una temporada llena de vivencias y desafíos para el Cebarca. A pesar de las lesiones de jugadores clave, el equipo mantuvo su gen competitivo. Los de Mario López lucharon por el ascenso hasta la última jornada, y lograron eliminar a tres equipos de categoría superior para llegar a esta final.
La temporada del Cebarca ha sido una demostración de resistencia, valentía y pasión. Nuestros jugadores, cuerpo técnico y seguidores han demostrado que, a pesar de los obstáculos, pueden competir con honor y determinación.

Enhorabuena a nuestros jugadores, cuerpo técnico y, por supuesto, a nuestros seguidores. Sin duda, hemos demostrado este año que somos un equipo a tener en cuenta. A partir de ahora, el nombre de Cebarca se pronunciará con respeto en todo Ferrolterra. Y aunque esta temporada se cierra, sabemos que es solo el comienzo de un camino que aunque por veces puede ser tormentoso, también está lleno de promesas. ¡Vamos, Cebarca!













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